Trump transforma la OTAN en un arma para chantajear a Europa con la mirada puesta en Groenlandia – Pitirre
«¡Necesitamos Groenlandia! Es muy estrategica en estos momentos. (…) Esta rodeada de barcos rusos y chinos por todas partes». Donald Trump lleva meses, incluso años, tanteando con la clausula de defensa mutua de la OTAN. El magnate sueña con anexionar la isla mas grande del mundo y no descarta utilizar la via militar para saciar sus ansias imperialistas. «Vamos a hacer algo, por las buenas o por las malas». La excusa vuelve a ser la de la «seguridad nacional», una excusa «peregrina» y «falaz», segun los ocho expertos en geopolitica y relaciones internacionales consultados por este diario. ¿Como afectaria un movimiento de estas dimensiones a la OTAN? Trump ya reconoce que «podria ser un dilema» tener que elegir entre la colonizacion del Ártico y la Alianza del Atlantico Norte.
Groenlandia es un territorio autonomo dentro del Reino de Dinamarca, como lo son las Islas Feroe. El Gobierno de la isla controla sus propios recursos naturales y la administracion de justicia. La politica exterior la gestiona, sin embargo, Copenhague. Y no de la manera en que lo haria Donald Trump. «Dinamarca aumento la seguridad de Groenlandia, enviaron un trineo de perros mas», bromeo recientemente el lider de la Casa Blanca. «El hecho de que desembarcaran alli hace 500 años no significa que sean dueños de esa tierra», reitero este mismo viernes. Las mofas del magnate enfadaron a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen. «Si Estados Unidos decide atacar militarmente a otro pais de la OTAN, entonces todo se detiene, tambien la OTAN», denuncio la mandataria el pasado martes. Las autoridades groenlandesas se han pronunciado en los mismos terminos: «Basta de presiones, insinuaciones y fantasias sobre la anexion«. ¿Que planes tiene el trumpismo para Groenlandia? ¿Como reciben estas amenazas los paises europeos? ¿Y que pasa con la OTAN?
La Casa Blanca y sus injerencias en Groenlandia
Trump defiende que necesita la isla por motivos de «seguridad nacional». La postura parece firme, inamovible. Los fines expansionistas vienen expresamente recogidos en su plan de seguridad nacional. «Estados Unidos esta reclamando parte del territorio de uno de sus aliados. Trump ha llegado tan lejos con sus amenazas que es poco probable que se detenga sin obtener nada a cambio«, arranca Hanna Ojanen, experta en seguridad europea y profesora de relaciones internacionales en la Universidad de Tampere (Finlandia). El magnate aseguro que «no le importan las restricciones impuestas por el derecho internacional» y considera que la isla esta en su «esfera de influencia». Mira fundamentalmente «la cantidad significativa de elementos criticos de la tierra que posee», señala Harri Mikkola, investigador especializado en politica exterior y seguridad de la region artica en el Instituto Finlandes de Asuntos Internacionales (FIIA). Esto impregna todos sus movimientos de una incertidumbre cuando menos «peligrosa».
Estados Unidos puede promover en un plazo relativamente corto un referendum en Groenlandia
La posicion actual consiste en presionar a todos los actores implicados para «ganar influencia» en la «mesa de negociaciones», pero las fuentes que han hablado con Publico no tienen claro que la idea de anexionar Groenlandia guste realmente a los estadounidenses, ni siquiera a todos los votantes republicanos. «Trump es un magnate inmobiliario, nada hace pensar que sus intereses personales en la isla coincidan con los de Estados Unidos. Esta linea argumental empieza a moverse entre algunos senadores influyentes de su propio partido. Groenlandia no tiene sentido estrategico para Washington«, continua Steven Blockmans, investigador principal del Centro de Estudios Politicos Europeos (CEPS) de Bruselas.
Esta es una logica que tambien comparte Jose Antonio Sanahuja, catedratico de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid y autor de
La cumbre de la OTAN y la crisis del atlantismo. «Estados Unidos no se va a meter en una guerra, mucho menos con aliados. Esto no quiere decir que se descarte la posibilidad de una intervencion armada en Groenlandia, pero todo se enmarca mas bien en una politica performativa que se plantea en terminos de inevitabilidad para Europa», desliza el profesor. «La OTAN se vera mas o menos afectada en funcion de la forma en la que se materialice esa hipotetica anexion: no es lo mismo hacerlo de manera negociada y de acuerdo con la poblacion local que utilizar la via militar. El compromiso norteamericano con sus aliados europeos queda en cualquier caso muy en entredicho», añade Felix Arteaga, investigador principal de seguridad y defensa del Real Instituto Elcano.
Esta eventual «negociacion» tambien genera dudas en el plano academico, toda vez que hablamos de un pais intentando incidir en el rumbo politico de otro –ambos, miembros de la misma organizacion–. Los expertos apuntan aqui a un posible referendum de autodeterminacion, que seria el segundo en menos de veinte años para los habitantes de Groenlandia. «Estados Unidos puede promover en un plazo relativamente corto ese referendum e incidir con ofertas economicas, desinformacion y otros instrumentos para conseguir un resultado favorable a la independencia. Lo haria para establecer una nueva relacion con la isla preservando su soberania, pero manteniendola en una posicion subordinada, sobre todo en materia de defensa y recursos naturales», señala Jose Antonio Sanahuja.
Las elites atlantistas europeas no quieren oir hablar del enfrentamiento con Estados Unidos
Las encuestas mas recientes juegan a favor de la Casa Blanca: siete de cada diez groenlandeses votarian a favor de su independencia, segun un sondeo de la demoscopica Verian. El 85% de los habitantes rechazarian, eso si, la integracion del territorio en el mapa de Estados Unidos. Las autoridades de la isla han emitido un comunicado a ultima hora de este viernes reivindicando su derecho a «decidir sobre el futuro del pais», sin «retrasos o interferencias» de terceros. «Las presiones pueden ser cuestionables, pero estan a la orden del dia. Lo que realmente perturbaria la relacion transatlantica seria el uso de la fuerza para tomar el poder«, insiste Niels Byrjalsen, investigador en el Centro de Estudios Militares de la Universidad de Copenhague.
Europa se resiste a dar un golpe sobre la mesa
La respuesta de los paises europeos a las amenazas estadounidenses tampoco ha pasado desapercibida. Los expertos consultados por este medio la definen como «lenta» y «fragmentada», incluso «fria». Dinamarca ha tardado en incluir este asunto en la agenda europea. El pais defiende no obstante la soberania de Groenlandia, una postura que tambien han respaldado esta semana Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia. «El panorama mas alla de los paises nordicos y algunas otras excepciones [como España] sigue siendo confuso, todavia son muchos los dirigentes que siguen reivindicando el apoyo de Washington a la seguridad de Europa», subraya la finlandesa Hanna Ojanen. ¿Por que es tan tibia la postura de algunas capitales?
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«La Union Europea se encuentra en una situacion delicada, no solo por la proximidad de la guerra de Ucrania, sino tambien por el aumento de las tensiones politicas y economicas con un pais que siempre se ha considerado indispensable para el mantenimiento de la seguridad del continente, como es el caso de Estados Unidos», apunta Luca Ratti, profesor de Historia de las relaciones internacionales en la Universidad de Roma III y autor de La OTAN durante un segundo mandato de Trump: ¿navegando por aguas desconocidas?. «Las elites atlantistas europeas no quieren oir hablar del enfrentamiento con Estados Unidos, muchos paises estarian dispuestos a casi cualquier cosa para evitar que Washington abandonara Europa en pleno conflicto con Rusia», añade Jose Antonio Sanahuja.
La estrategia de seguridad nacional de los estadounidenses, eso si, relega el viejo continente a una posicion casi anecdotica. El desinteres salta a la vista. Bruselas, sin embargo, se resiste a dar un golpe sobre la mesa, como piden casi todas las voces que han respondido a las preguntas de Publico. «Europa sigue tolerando los movimientos del trumpismo porque carece de una alternativa solida a corto plazo, especialmente en el contexto de una guerra con Ucrania», matiza el danes Niels Byrjalsen. «Los europeos deberian empezar a prepararse para lo peor y detallar un plan de posibles represalias ante las eventuales agresiones de Estados Unidos: desde sanciones individuales a miembros del Gobierno de la Casa Blanca hasta restricciones en la compra de deuda americana o en el mercado unico de la UE», sostiene Hector Sanchez Margalef, investigador principal del Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB). «Bruselas no puede seguir en silencio y someterse de esta manera al acoso de Trump. Las amenazas de apoderarse del territorio de un aliado son incompatibles con la logica fundamental de la OTAN», insiste Steven Blockmans.
¿La OTAN todavia tiene sentido?
La OTAN es actualmente responsable de la defensa de Groenlandia. Esto hace que una posible incursion de tropas estadounidenses en la isla atente contra los principios rectores de la organizacion. Los expertos que han hablado con Publico no creen que esto suceda y, por tanto, tampoco contemplan que la alianza pueda llegar a romperse, al menos de forma «inmediata». Aseguran, eso si, que su razon de ser quedaria fuertemente tocada. «Lo que cada pais miembro tiene que ver es que gana y que pierde si abandona la OTAN. La alianza pasaria de perseguir una defensa colectiva a practicar una defensa discriminada, pasaria de defender valores a defender intereses», advierte Felix Arteaga. Los miembros de la organizacion tienen supuestamente un compromiso para resolver cualquier disputa internacional por medios pacificos y abstenerse del uso de la fuerza en sus relaciones, de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas.
La confianza de los estadounidenses como garante de seguridad se ha visto mermada, pero las funciones criticas de nuestras sociedades dependen de Washington
Steven Blockmans cree que «es poco probable que una accion estadounidense contra Groenlandia pueda suponer la muerte instantanea de la OTAN», sobre todo, mientras en muchas capitales se mantenga viva la creencia de que «a corto plazo puede haber un cambio en el Gobierno de la Casa Blanca y, por tanto, en la politica exterior de Estados Unidos». El investigador del CEPS añade: «A los aliados europeos no les compensaria declarar el fin de sus acuerdos [por lo que resta del mandato de Trump], aunque el movimiento pudiera calificarse a posteriori como algo imperdonable». Los expertos consideran ademas que si alguien llegara a poner en duda la alianza transatlantica serian los estadounidenses, «mucho mas que los europeos». ¿Cuales son los motivos?

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«Estados Unidos podria desvincularse de la organizacion [y de la guerra de Ucrania], pero no lo hace porque la utiliza para amenazar a Europa. Washington presiona desde la alianza para que los paises europeos aumenten el gasto en defensa, pero no a cualquier precio, sino comprandole armas a la industria estadounidense; tambien lo hace para conseguir que se dobleguen ante sus exigencias comerciales y lo hara para acabar con la regulacion digital de Bruselas», reconoce el catedratico Jose Antonio Sanahuja.
La falta de una alternativa seria en el escenario europeo dificulta ademas la determinacion de muchos dirigentes contra el trumpismo y ralentiza su posible salida de los tratados de la organizacion. «No tenemos en el mercado demasiadas opciones para sustituir a la OTAN. La confianza de los estadounidenses como garante de seguridad y proteccion se ha visto mermada, pero las funciones criticas de nuestras sociedades dependen de las tecnologias y los procesos de Washington», señala Harri Mikkola, investigador del FIIA. «Los aliados europeos tienen que asegurarse antes de que pueden seguir cooperando sin la participacion de Estados Unidos», añade Hanna Ojanen.
Las incoherencias son, con todo, facilmente identificables. Asi lo resumen los expertos al ser preguntados por Publico sobre el futuro de la OTAN. «La cuestion tiene truco, porque no tiene sentido que el socio principal de la organizacion suponga a la vez su principal amenaza. La pata europea de la alianza tiene que aprovechar esta situacion para defender sus intereses por encima de las ansias imperialistas de Trump», insiste Hector Sanchez Margalef. «Los paises europeos tienen que asumir que el mundo ha cambiado, tienen que asumir su soledad estrategica y desplegar luego una verdadera red de alianzas con otros actores, incluido el Sur Global», sentencia Jose Antonio Sanahuja, porque, mientras esto no ocurra, «Trump va a seguir utilizando la alianza para chantajear a Europa«.