Trump abre la puerta a la Ley de Insurreccion y a la intervencion federal ante las manifestaciones en Estados Unidos – Pitirre
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguro este sabado a traves de su TruthSocial que ha ordenado a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, que las fuerzas federales no actuen frente a protestas o disturbios en los distintos estados salvo que exista una peticion explicita por parte de las autoridades estatales o locales para ello. De acuerdo con el mandatario republicano, la responsabilidad de mantener el orden publico recae en primera instancia en estsa administraciones, pero se introduce una nueva salvedad: el Ejecutivo federal si intervendra con determinacion para salvaguardar edificios y bienes federales, como tribunales, dependencias oficiales, parques y otras instalaciones de la Administracion.
Las calles de Estados Unidos han vuelto a llenarse en ciudades como Los Ángeles, Nueva York y Minneapolis tras la muerte de dos ciudadanos en menos de 20 dias a manos de los agentes migratorios. El pulso que se siente en estas protestas es la reaccion a un clima mas profundo de temor migratorio que ha calado en barrios, es el miedo a que una redada inesperada se lleve a un padre, a una madre o a un vecino. En las ultimas semanas, estas movilizaciones han cobrado fuerza con el Servicio de Inmigracion y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en ingles) en el centro de las criticas.
Con los objetivos expuestos en lineas anteriores, Trump afirmo haber instruido a agencias federales como el propio ICE y la Patrulla Fronteriza para que respondan «con firmeza» ante cualquier ataque contra este tipo de infraestructuras. Trump utilizo un tono especialmente severo para referirse a los manifestantes, a quienes describio como «agitadores, anarquistas e insurreccionistas«, y advirtio de que no se permitiran agresiones contra agentes federales ni daños a vehiculos oficiales.
«Si eso sucede, esas personas afrontaran consecuencias iguales o incluso mayores«, amenazo. El dirigente republicano menciono como ejemplo los incidentes registrados recientemente en Eugene (Oregon), donde, segun su relato, un grupo de manifestantes irrumpio en un edificio federal, provoco importantes destrozos y hostigo a empleados, sin que la policia local interviniera para frenarlos. «No habra escupitajos a nuestros agentes, no habra golpes o patadas a los faros de nuestros coches, ni lanzamiento de piedras o ladrillos contra nuestros vehiculos o contra nuestros Guerreros Patriota», expreso.
«No volveran a permitirse»
Trump afirmo ademas que situaciones de este tipo «no volveran a permitirse». Aunque reitero que la responsabilidad principal corresponde a los estados, que cuentan con policias locales, estatales e incluso la Guardia Nacional, dejo claro que el Gobierno federal actuara si las autoridades locales reconocen que no pueden controlar la situacion. En tal caso, dijo, la respuesta sera «rapida y metodica«, como a su juicio se actuo ante los disturbios en Los Ángeles el año pasado. La administracion Trump ha intensificado estos mensajes en los ultimos meses, deshumanizando especialmente a migrantes y manifestantes para continuar con una politica represiva a traves de sus cuerpos de seguridad.
Con este telon de fondo, varios dirigentes democratas y al menos una docena de senadores han manifestado su inquietud ante la posibilidad de que Trump recurra a la Ley de Insurreccion, que permitiria al polemico inquilino de la Casa Blanca desplegar a las Fuerzas Armadas para labores de orden publico dentro del pais. De materializarse un escenario asi, el uso de unidades militares para controlar protestas supondria una escalada sin precedentes y marcaria un giro significativo en la respuesta del Gobierno federal ante la conflictividad y el descontento en su sociedad.
Pese al tono contundente del mensaje, algunos analistas consideran que en los ultimos dias Trump ha intentado moderar parcialmente su discurso, en un contexto marcado por la reaccion de la opinion publica tras los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti en Minneapolis por parte del ICE y ante las tensiones internas de su propia administracion, ademas del contexto geopolitico internacional.
«A todos los gobiernos locales, gobernadores y alcaldes que se quejan: avisennos cuando esten listos y estaremos alli. Pero, antes, deben usar la palabra ‘POR FAVOR’. Fui elegido con una politica de control fronterizo (que ahora ha sido perfeccionada), seguridad nacional y LEY Y ORDEN. Eso es lo que Estados Unidos quiere, y eso es lo que Estados Unidos esta recibiendo«, escribia el dirigente.
El ICE y su labor represiva
Desde su regreso al poder, Donald Trump ha reiterado su objetivo de llevar a cabo la mayor deportacion de personas en situacion irregular de la historia de Estados Unidos. Para ello, su administracion ha impulsado una intensa campaña de reclutamiento destinada a aumentar de forma drastica el numero de agentes del ICE, la principal agencia encargada de hacer cumplir las leyes de inmigracion en Estados Unidos. Fue creada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, junto con el actual Departamento de Seguridad Nacional, a partir de la fusion de funciones del antiguo Servicio de Aduanas y del Servicio de Inmigracion y Naturalizacion.
A diferencia de la Patrulla Fronteriza, el trabajo del ICE es interno: sus agentes no vigilan las fronteras, sino que operan dentro del pais. Hasta hace poco, ambas divisiones tenian funciones diferenciadas; no obstante, hoy -en la practica- ejecutan el mismo plan de deportaciones masivas impulsado por la Casa Blanca.
Ese refuerzo de los agentes, sin embargo, ha venido acompañado de tiempos de formacion mas cortos y perfiles mas amplios, una combinacion que ha despertado inquietud incluso entre expertos en seguridad. Las muertes recientes han intensificado el debate sobre la capacitacion real de los agentes y el contexto en Minneapolis es revelador. Se trata de una de las ciudades con mayor sometimiento a redadas, asi como a protestas constantes y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden. La reaccion social a los ultimos acontecimientos ha ido mas alla de la protesta puntual. Las manifestaciones incorporan una demanda clara: deshacerse del ICE, pero no es tan facil, ya que el aumento de recursos es innegable. Con la reforma fiscal bautizada por Trump como la “gran y hermosa ley”, el ICE recibio 75.000 millones de dolares adicionales, que se sumaron a los 11.000 millones con los que ya contaba. Mas fondos, mas agentes y mas operaciones que han derivado en mas muertes, mas detenciones y mas preguntas sin responder.
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