los lobbys sionistas que unen a Aznar con los papeles de Epstein – Pitirre
Octubre de 2003. Mientras millones de personas salian a las calles en España contra la guerra de Irak, Jose Maria Aznar viajaba a Nueva York para recibir un premio de la organizacion Appeal of Conscience Foundation. El desplazamiento, segun los papeles de Jeffrey Epstein, fue financiado por el financiero estadounidense hoy simbolo de las cloacas del poder global, en un momento clave para apuntalar el respaldo español a la estrategia de George W. Bush en Oriente Proximo.
El viaje no fue un gesto protocolario menor. En el otoño de 2003, el Gobierno de Jose Maria Aznar atravesaba su mayor crisis de legitimidad social. La invasion de Irak, impulsada sin el aval de Naciones Unidas y apoyada por España pese a un rechazo ciudadano masivo, habia convertido a Aznar en uno de los aliados europeos mas fieles de la Casa Blanca. En ese contexto, la entrega de un galardon por parte de una fundacion con fuertes vinculos con el establishment politico y economico estadounidense funciono como una operacion de blanqueamiento internacional del liderazgo del presidente español.
Los registros del entorno de Epstein —que incluyen pagos de viajes y gestiones logisticas a nombre de terceros— situan a Aznar en ese circuito de relaciones donde confluyen diplomacia paralela, grandes donantes privados y organizaciones que actuan como nodos de influencia. No existe constancia de delitos ni de una relacion personal directa mas alla de esos apuntes administrativos, pero el episodio ilustra como, en plena guerra, figuras clave del poder occidental se movian en espacios opacos, al margen del escrutinio publico.
Años despues, ya fuera de La Moncloa, Aznar consolido ese perfil internacional alineado con el neoconservadurismo estadounidense. En 2010 impulso la Friends of Israel Initiative, una plataforma concebida para defender al Estado de Israel frente a lo que considera campañas de deslegitimacion global. Lejos de tratarse de un proyecto marginal, la iniciativa reunio a exdirigentes politicos, altos cargos militares y figuras influyentes del ecosistema conservador internacional.
Desde su presentacion publica, Friends of Israel se definio como una iniciativa no confesional, abierta a dirigentes y personalidades “no judias”, con el objetivo explicito de combatir lo que consideraba campañas de deslegitimacion contra Israel y de reforzar su derecho a la autodefensa. Lejos de plantearse como una ONG clasica, la organizacion adopto desde el principio una logica propia de los lobbies de influencia: elaboracion de posicionamientos politicos, interlocucion directa con responsables institucionales y generacion de espacios de encuentro entre elites politicas, economicas y estrategicas.
En ese entramado desempeño un papel central Rafael Bardaji, antiguo asesor de Aznar en materia de seguridad y uno de los principales arquitectos ideologicos del proyecto. Bardaji, que posteriormente se convertiria en referente intelectual de Vox y en interlocutor habitual de la derecha radical estadounidense, actuo como puente entre el aznarismo, los sectores mas duros del sionismo politico y las nuevas derechas transatlanticas.
La dimension financiera de Friends of Israel refuerza esa lectura. Entre 2015 y 2016, la organizacion recibio alrededor de dos millones de euros procedentes de la fundacion del magnate estadounidense Sheldon Adelson, uno de los mayores financiadores del Partido Republicano y de causas sionistas en Estados Unidos. Adelson convirtio su fortuna en una herramienta politica al servicio de una agenda claramente alineada con la derecha mas dura en politica exterior, especialmente en lo relativo a Oriente Proximo.
Israel como eje del relato conservador español
La relacion entre la derecha española y el Estado de Israel no se limita a gestos diplomaticos puntuales, sino que responde a una convergencia ideologica cada vez mas explicita. Tanto el Partido Popular como Vox han asumido en los ultimos años un discurso abiertamente alineado con los sectores mas duros del sionismo politico, especialmente en lo relativo a la seguridad, la lucha contra el terrorismo y la identificacion del conflicto palestino-israeli como un choque civilizatorio. Esta afinidad se traduce en relaciones estables con asociaciones pro-Israel, fundaciones internacionales y think tanks vinculados al neoconservadurismo estadounidense.
En el caso del PP, esa orientacion hunde sus raices en la etapa de Jose Maria Aznar, cuando la politica exterior española se reconfiguro como parte del eje atlantico liderado por Estados Unidos. Desde entonces, dirigentes populares han mantenido una linea de apoyo casi incondicional a Israel en foros internacionales, evitando criticas a la ocupacion de territorios palestinos y oponiendose de forma sistematica a iniciativas de reconocimiento del Estado palestino o de condena a las violaciones del derecho internacional. Esta posicion ha sido reforzada por la cercania del partido a fundaciones y lobbys que operan como altavoces de la agenda israeli en Europa.
Vox, por su parte, ha llevado esa alianza un paso mas alla, integrandola de forma central en su discurso politico. La formacion liderada por Santiago Abascal ha convertido a Israel en un referente simbolico de su proyecto ideologico, presentandolo como un “muro de contencion” frente al islamismo y la inmigracion, y como modelo de Estado fuerte, militarizado y sin concesiones en materia de seguridad. Diputados y dirigentes de Vox han participado en viajes, encuentros y actos organizados por asociaciones pro-Israel, tanto en España como en el extranjero, reforzando una red de relaciones que trasciende lo meramente institucional.
En este contexto, la connivencia de la derecha española con Israel se ha hecho visible como nunca a raiz del genocidio en Gaza, no tanto por lo que Partido Popular y Vox han dicho, sino por lo que han evitado decir. Ante una ofensiva militar que ha provocado decenas de miles de victimas civiles y que ha sido calificada por juristas internacionales y organismos de derechos humanos como una posible violacion masiva del derecho internacional, ambos partidos se han movido en una ambigüedad calculada, esquivando cualquier condena directa al Gobierno de Israel y refugiandose en formulas retoricas de equidistancia. Esa indefinicion, lejos de expresar prudencia, confirma la solidez de unos vinculos politicos e ideologicos que pesan mas que la defensa coherente de los derechos humanos y que situan a la derecha española en una posicion singular dentro del panorama europeo: alineada en el fondo con las redes y lobbys pro-Israel, pero incapaz de asumir publicamente ese respaldo ante una tragedia humanitaria que ha sacudido a la opinion publica mundial.
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