HISTORIAS DE NUESTRA PROPIA HISTORIA – este medio : Entretenimiento de Argentina
“Si el legado de Mandela, en otro tiempo, ha servido para iluminar como modelo los derechos de los presos del siglo XXI; tambien la historia del camino de las Jornadas Mundiales de la Juventud, deben servir como sol para cualquier andar por la tierra”.
Por Victor CORCOBA HERRERO – Cada dia es un incesante volver a empezar. Hay que rehacerse y renacerse. Todo es ponerse en camino y caminar. Necesitamos dar respuesta a nuestros andares, ser solidarios y generosos, alentarnos y alimentarnos los unos a los otros, aprender a reprendernos, bucear por nuestra propia biografia que ha de respetar el orden natural del ser, que es donde habita lo armonico de la historia y es nuestra suprema aspiracion. Lo importante es allanar sendas y abrazar horizontes celestes, para llevar al mundo la luz y el calor de los labios del alma. A proposito, me viene a la memoria el camino de las jornadas mundiales de la juventud, aquella inolvidable fecha del 15 de abril de 1984, con la clausura del Jubileo de los jovenes en Roma con motivo del Año santo de la Redencion, en la que el Papa entrega la Cruz a los seres en formacion. Desde luego, en todas las etapas de la vida hemos de estar en disposicion, tambien en guardia, para dar fundamento a nuestro paso por la tierra.
Lo sustancial esta en no desfallecer, en saber mirar y ver la señal de cada dia, en no renunciar a los sueños grandes para abrazar la belleza existencial; y, por ello, se ha de pensar mas en donarse y hacer el bien, que en recluirse y en sentirse seguro. Cuidado con permanecer en el estado de la confusion. Despertar a tiempo es un sensato modo de vivir. No se trata de ir tirando, sino de levantarse cada aurora con la ilusion de encontrar la alegria y la fuerza necesaria del estimulo, para poder entonar otras leyendas menos viciosas y mas versatiles. Aquello realmente valioso, radica en conocerse y en reconocerse, a traves de la poetica del amor de amar amor. En consecuencia, es primordial conjugar la proclama de los vinculos, negarse a ser piedra y retomar el pulso del corazon en cada instante. Habremos descubierto, entonces, el significado de resurgir de las cenizas. Al fin y al cabo, la cuestion esta en ubicarse, en partir sin demora hacia uno mismo y hacia los demas, por los oceanos de la libertad.
Para desgracia nuestra, tenemos que reconocer que nos batimos muchas veces en los aspavientos de la necedad, cuando lo trascendente esta en unirse en la busqueda del rencuentro, a traves de un itinerario mistico, donde para nada se consideran los caudales ni el poder, sino que la cruz domina la historia de reconstruccion, toda vez que el mundo se transfigure por la sabiduria y el amor eterno. Llegado a este extremo, pienso en tantas situaciones negativas vividas, lo que nos lleva a permanecer en el abismo de la angustia y la ansiedad. De ahi, la importancia de no perder el empuje de la esperanza, de luchar por cambiar el mundo, aunque ya estemos en la era del horno global y en el periodo de las maximas injusticias sembradas. A pesar de los pesares, seguro que podemos tomar un nuevo respiro en comunion y en comunidad. No hay que tener miedo a combatir nada. Proteger y restaurar es la mision.
El cometido se hace savia y nos enraiza en mil historias, que nos van renovando por dentro y por fuera, para que podamos reconocer en medio del mal el dinamismo del bien y hacerle sitio. Sin duda, todo esto hemos de forjarlo con el tesoro de la juventud, pero tambien abrigados por la catedra de la supervivencia. En cualquier caso, con el atardecer de los pasos, todo se confluye en hallar motivaciones heroicas, para continuar con la valentia de deshacer nudos y de componer razones, para con serenidad entrar reconditamente; que es lo que, en su contexto, nos hace estar atentos para sentirnos compasivos. Si el legado de Mandela, en otro tiempo, ha servido para iluminar como modelo los derechos de los presos del siglo XXI; tambien la historia del camino de las Jornadas Mundiales de la Juventud, deben servir como sol para cualquier andar por la tierra.
El discernimiento es la historia mas edenica de los momentos hermosos y de los instantes oscuros, de las desolaciones y de los consuelos, que experimentamos a lo largo de nuestro relato vivencial. Cada dia, desde luego, es un nuevo interrogarse, recrearse y crecerse. Quizas necesitemos la sabiduria indigena para hacer frente al aluvion de crisis planetarias, posiblemente precisemos ademas una revolucion espiritual, comprensiva y tierna, para hacer hogar; pero, lo mas urgente, es liberar juntos al mundo de la sombra de la soledad impuesta y del demonio de la guerra.
Sera nuestra mejor huella, lo que nos exige entrar en el creciente luminico reconciliador, cuestion que supone la renuncia a la propia superioridad y la aceptacion de responder con amor al odio, volviendo el rostro hacia quienes nos desprecian como caminantes, para proclamar la vital tonada del ser que somos, haciendo enternecedor y eterno el linaje del pulso y la pausa de su pureza, hasta infundir lo divino con lo humano e inducir lo celeste en lo terrenal.

