Karlos, Akira, Itsuki… Asi es la desconocida familia japonesa de Esperanza Gracia : Entretenimiento de España
Hasta hace bien poco. La pitonisa se quejaba amargamente de un hecho que le tiene el corazon –kokoro en japones- casi hecho trizas. Y si existe en este articulo esa fijacion por la tematica nipona no es sino porque Gracia tiene una conexion muy especial con el pais del sol naciente: alli reside su hijo Karlos.
“Ay, mis nietecitos”, decia Esperenza Gracia en otra de las mas recientes publicaciones de su hijo, en la que aparece toda la familia conmemorando el hanami, la contemplacion de los cerezos en flor, un elemento central de la cultura de Japon, pais al que Karlos representa casi siempre con un emoticono de jinja, los famosos santuarios sintoistas que pueblan el territorio nipon.
“Nunca imagine lo mucho que me cambiaria la vida a mejor a partir de este momento”, afirmo recientemente en uno de sus aniversarios de boda, aunque tambien ha reconocido que “estar lejos de tus seres queridos es la parte mas dura de vivir en otro pais”. Es un claro mensaje para su madre, quien recientemente subia una fotografia de su nieto aprendiendo artes marciales y afirmaba: “Ay, mi nieto Akira, como crece y yo sin poderlo abrazar”.
Lo que sin embargo no funciono tan bien fue su etapa como youtuber. Aunque sucanal sigue activo, la pandemia, la misma que impide que Esperanza pase mas tiempo con sus nietos, corto todas las actividades que solia mostrar en el y no lo ha retomado.
Una de sus especialidades era hablar de la gastronomia local (“Por si no lo sabes el ramen es posiblemente el plato que mas me gusta de la cocina japonesa”, ha llegado a declarar), pero tambien utilizaba la plataforma para subir como es el dia a dia de un padre español en Japon, enseñando como se escribe utilizando los kanji -los sinogramas utilizados en la escritura del idioma-, como se celebran diferentes fiestas en el pais, desde Halloween a un mikoshi, como funciona un Centro Pokemon en la realidad o entrevistando a amantes de la cultura oriental.

