Trump fue a la guerra con Iran con un PowerPoint de Netanyahu y un “me suena bien” – Pitirre
La entrada de Estados Unidos en la guerra contra Iran no se decidio en una larga deliberacion estrategica ni en una discusion cerrada sobre objetivos, costes y salida. Segun un reportaje de ‘The New York Times’, firmado por Jonathan Swan y Maggie Haberman, el paso definitivo llego despues de una presentacion de Benjamin Netanyahu en la Sala de Situacion de la Casa Blanca y de una respuesta de Donald Trump tan breve como decisiva: “Me parece bien”. El diario reconstruye asi el momento en que Washington termino comprando el plan israeli pese a las dudas de la CIA, del vicepresidente JD Vance, del secretario de Estado Marco Rubio y de mandos militares sobre la viabilidad real de la operacion.
La escena que describe The New York Times arranca el 11 de febrero. Netanyahu acudio a la Casa Blanca y, en un formato poco habitual para un lider extranjero, fue llevado a la Sala de Situacion para exponer su propuesta. El plan, segun esa reconstruccion, se articulaba en cuatro movimientos: eliminar al lider supremo irani, destruir la capacidad militar de Teheran, provocar una revuelta popular y facilitar un cambio de regimen. La presentacion incluia incluso un video con supuestos futuros dirigentes de Iran. Trump, siempre segun el relato del diario, salio convencido de aquella exposicion y dejo dicho que la idea le parecia bien.
Ese respaldo no llego porque hubiera consenso en torno a la operacion. Llego pese a que, al dia siguiente, parte del aparato de seguridad estadounidense puso en duda varios pilares del plan israeli. La CIA considero poco creible la parte referida a una insurreccion interna y a un cambio de regimen rapido. Rubio lo resumio con una crudeza que el reportaje atribuye de forma textual a las conversaciones internas. El general Dan Caine, por su parte, advirtio de algo mas simple y mas concreto: Israel tendia a prometer mas de lo que podia garantizar y sus planes no siempre llegaban bien armados.
Un plan vendido como rapido y limpio
El corazon del relato no esta solo en lo que Netanyahu prometio, sino en como lo vendio y en quien acepto ese guion. Segun la reconstruccion periodistica, Israel aseguro que podia degradar en pocas semanas el programa de misiles irani, contener una respuesta regional y abrir el camino a una caida del regimen desde dentro. El problema es que dentro de la propia Administracion estadounidense habia quien no se tragaba ese escenario. Vance advirtio del impacto politico que una guerra podia tener sobre la propia coalicion de Trump. Tambien puso el foco en el estrecho de Ormuz, el punto mas sensible del tablero, y en la imposibilidad de calcular con precision como responderia Iran si lo que percibia estaba en juego era la supervivencia misma del regimen.
Las objeciones no se quedaron ahi. Caine alerto sobre los limites del arsenal estadounidense si el conflicto se alargaba. Tambien sobre la ausencia de una via clara hacia la victoria. Susie Wiles, jefa de gabinete de Trump, tenia reservas, pero el reportaje señala que opto por no fijar posicion en una reunion de ese calibre. La fotografia que deja The New York Times es la de una Casa Blanca donde casi nadie avalaba sin matices el plan israeli, pero donde tampoco cuajo una oposicion capaz de frenarlo. Trump oyo las alertas. No cambio de rumbo.
El cierre de esa secuencia llego despues. Ya en el Air Force One, Trump aprobo formalmente la operacion poco antes del plazo fijado por los mandos militares. La orden, segun el relato del diario, fue directa y sin espacio para marcha atras. El dato tiene peso por si mismo. Tambien por lo que revela del metodo: una guerra abierta contra Iran quedo atada a una cadena de decisiones en la que peso mas la intuicion politica del presidente y la presion israeli que un acuerdo solido dentro de su propio equipo de seguridad nacional.
El reportaje de The New York Times aparece, ademas, en un momento delicado para Trump. La guerra con Iran ha tensionado al bloque MAGA, donde crecieron las criticas por haber roto la promesa de no meter a Estados Unidos en nuevos conflictos de gran escala. Tambien ha abierto preguntas sobre que obtuvo realmente Washington de una operacion que, segun otras cronicas publicadas estos dias, no logro ninguno de los grandes objetivos maximalistas que Israel habia puesto sobre la mesa al principio de la ofensiva. La continuidad del regimen irani, la fragilidad del alto el fuego y la crisis en Ormuz han dejado esa discusion abierta.
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