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Catorce dias del campamento pro palestino de la Universidad de Columbia que inspiro una revuelta estudiantil global : Internacional de

Posted On 2026-05-08
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Cuando pasaban pocos minutos de las ocho de la noche del martes 30 de abril, los manifestantes pro palestinos atrincherados en el campus de la Universidad de Columbia, en Nueva York, sabian que la irrupcion policial era inminente.

Una treintena de ellos, cubiertos con mascaras y pañuelos palestinos, entrelazaban sus brazos creando una cadena humana en las puertas del edificio que habian ocupado la noche anterior. Agotadas, sus voces coreaban “We shall not be moved” (No nos moveran), mientras cientos de agentes iban llegando, con la porra en mano, a las puertas del campus.

En las horas siguientes, la Policia detuvo a mas de cien personas y levanto el campamento estudiantil que, durante catorce dias, lleno titulares y puso contra las cuerdas a la administracion de una de las universidades mas prestigiosas del mundo.

Aquella noche, los agentes apagaron una mecha, pero el fuego ya se habia extendido sin control aparente de costa a costa de Estados Unidos, e incluso mas alla de sus fronteras.

El campus principal de Columbia, en el corazon de Manhattan, habia sido escenario de protestas en apoyo a Israel y Palestina desde el mortifero ataque de Hamas el 7 de octubre pasado, al que Israel respondio con una violencia brutal. Desde entonces, mas de 34.000 palestinos han sido asesinados por las fuerzas israelies, millones han sido desplazados y la mitad de la poblacion de Gaza se encuentra al borde de la hambruna.

Campamento pro palestino en la Universidad de Columbia, a 23 de abril.
Campamento pro palestino en la Universidad de Columbia, a 23 de abril. — Carla Samon

En la Universidad de Columbia, el punto de inflexion llego el 17 de abril. La madrugada de aquel miercoles, decenas de estudiantes desplegaron una primera acampada en el cesped del campus para exigir a la administracion que rompiera sus lazos con toda empresa vinculada a Israel. “Campamento en solidaridad con Gaza”, “Zona liberada”, se leia en las pancartas que presidian el campamento, flanqueado por banderas palestinas.

Ese mismo dia, la nueva presidenta de Columbia, Minouche Shafik, estaba en Washington declarando sobre el antisemitismo en la universidad ante un comite del Congreso. Tras su comparecencia, Shafik autorizo la entrada de la Policia de Nueva York al campus, algo que no ocurria desde 1996 durante unas protestas estudiantiles que exigieron la creacion de un departamento de estudios etnicos.

“Campamento en solidaridad con Gaza”, “Zona liberada”, se denunciaba desde el campamento

“Tome esta medida extraordinaria porque se trata de circunstancias extraordinarias”, escribio la presidenta en la tarde del dia siguiente, en un correo electronico dirigido a la comunidad universitaria. La acampada pro palestina, añadio, “perturba gravemente la vida en el campus y crea un entorno de acoso e intimidacion para muchos de nuestros estudiantes”.

Minutos despues de ese correo electronico, la Policia entro en el campus y arresto a mas de cien manifestantes que, sin oponer resistencia, esperaron su turno, sentados en circulo.

Una de las personas detenidas ese dia fue Catherine Elias, una estudiante de master de 26 años y miembro de la Columbia University Apartheid Divest, una agrupacion formada por un centenar de organizaciones estudiantiles de la universidad que busca, en sus propias palabras, desafiar la “violencia colonial” que Israel perpetra en Palestina con el apoyo de Washington.

Catherine Elias: “Ahora somos mas fuertes, y creo que esta fue la reaccion inevitable a la represion”

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Cuando Elias fue liberada aquella misma noche, recibio la mejor noticia que podia haberse imaginado: sus compañeros ya estaban organizando un segundo campamento. Tiendas de campaña verdes, azules y naranjas pronto llenaron el cesped adyacente de la acampada anterior. Pero esta vez no eran unas pocas decenas de tiendas, sino que casi se acercaban al centenar, y los estudiantes estaban mucho mejor organizados.

“Ahora somos mas fuertes, y creo sinceramente que esta fue la reaccion inevitable a la represion”, dijo Elias en una entrevista una semana despues de su arresto. Era martes 23 de abril, dia 7 de la acampada. Despues de la asamblea matinal, la joven habia salido a fumar un cigarro fuera del campamento, donde esta prohibido el tabaco, las drogas y el alcohol. “Estamos viviendo un momento historico“, dijo con voz afonica, “y no queremos tener ninguna duda sobre como respondimos a este, mientras Palestina vive un infierno“.

Como era habitual, aquel martes por la mañana tambien habia un grupo reducido de manifestantes a las puertas de la universidad, mostrando su apoyo al campamento. Coreaban canticos y enarbolaban pancartas en apoyo a Palestina, logrando hacerse notar en las inmediaciones. En el interior del campus, en cambio, reinaba un ambiente tranquilo y pacifico, a veces incluso festivo.

Campamento pro palestino en la Universidad de Columbia, a 23 de abril.
Campamento pro palestino en la Universidad de Columbia, a 23 de abril. — Carla Samon

Toda persona que queria entrar en el campamento primero tenia que leer y comprometerse con una serie de normas, que incluian no fotografiar rostros sin permiso y no relacionarse con contra-manifestantes. Los organizadores habian creado un sistema a traves del cual solo los acampados “formados para los medios de comunicacion” estaban autorizados a hablar con la prensa. De forma regular, actualizaban una pizarra blanca que descansaba en el centro del cesped con el listado de las actividades programadas para el dia. En ocasiones habia ponentes invitados, en otras conciertos de musica.

La oleada de activismo contra la guerra de Gaza ha inundado al menos 50 campus universitarios de EEUU

En un rincon del campamento se repartian bebidas y comida. Pizzas, cafe, galletas, magdalenas, bocadillos frios e incluso crema solar. Al lado, habia un espacio artistico donde los acampados pintaban carteles y personalizaban sus tiendas de campaña. Una de ellas se habia convertido en un salon de manicura, otra en una biblioteca y otra en un punto de primeros auxilios.

En la mañana de aquel martes, un grupo de acampados meditaba en circulo, rodeado de sacos de dormir y mantas. Otros jovenes, sentados en el cesped, leian libros o hacian sus deberes en ordenadores portatiles.

En la noche anterior, la primera de Pascua, un centenar de estudiantes y profesores se habian reunido alrededor de una lona azul llena de cajas de matza, el pan judio, y comida kosher. Algunos llevaban kipas (pequeña gorra ritual utilizada por los varones judios). Otros kaffiyehs (pañuelo tradicional de Oriente Medio y Arabia).

Mientras los acampados en Columbia leian oraciones en hebreo y bailaban danzas tradicionales palestinas, la Policia arrestaba a mas de cien manifestantes en la New York University, a unos diez kilometros al sur de Manhattan. El movimiento pro palestino se habia extendido a otras universidades de la ciudad y del pais, en una revuelta estudiantil que desafiaba el apoyo historico e incondicional de Washington a Israel.

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Hasta la fecha, la oleada de activismo contra la guerra de Gaza ha inundado al menos una cincuentena de campus universitarios de Estados Unidos. La suma de detenciones ya supera los 2.500.

“Hemos creado una inspiracion”, dijo Ariel, una joven judia a cargo de las celebraciones de Pascua en el campamento de Columbia. Ariel, quien no quiso dar su nombre completo por miedo a represalias, estudia derechos humanos y poesia en Bard College, una universidad a casi dos horas al norte de la ciudad de Nueva York. Pero decidio sumarse a la acampada de Columbia tan pronto como supo de los primeros arrestos. No podia quedarse de brazos cruzados mientras “Gaza sufre un genocidio”, dijo.

Ariel: “Hemos creado una inspiracion”

Ariel no volvio a pisar la calle desde el dia que llego al campamento. Los accesos a Columbia estaban restringidos a estudiantes y profesores de la universidad. Para entrar, uno tenia que enseñar su carne en los controles de seguridad establecidos en todas las puertas del campus, asi que Ariel no podia salir del perimetro universitario si queria seguir en pie de lucha. Y entre sus intenciones no estaba la de abandonar.

“Eso es solo el principio”, dijo. “La universidad debe cumplir cada una de nuestras exigencias: eliminar toda relacion con Israel dentro de su dotacion, poner fin a su relacion con la Universidad de Tel Aviv y conceder la amnistia a todos los estudiantes que se han enfrentado a repercusiones academicas por protestar”. Pero las negociaciones entre los lideres de la acampada y el rectorado de la universidad auguraban pocas salidas a la crisis.

Estas sospechas se confirmaron el lunes 29 de abril, dia 13 de la acampada. “Lamentablemente, no hemos podido llegar a un acuerdo”, escribio la presidenta de Columbia en un correo electronico a primera hora de aquella mañana. Shafik explico que su administracion habia ofrecido algunos acuerdos a los manifestantes, pero fue clara con que la universidad no dejaria de invertir en Israel. Todo estaba servido para que la tension aumentara.

Campamento pro palestino en la Universidad de Columbia, a 23 de abril.
Campamento pro palestino en la Universidad de Columbia, a 23 de abril. — Carla Samon

Aquella misma mañana, el personal de la administracion se puso a repartir folletos a las puertas del campamento. En los documentos se pedia a los estudiantes disolver la acampada antes de las dos de la tarde y comprometerse a cumplir las normas de la universidad. Pese al ultimatum, los estudiantes votaron a mano alzada no ceder a las presiones de la administracion y continuar la protesta.

Antes de que venciera el plazo, un grupo de profesores de la universidad, vestidos con chalecos fosforitos, formaron una barrera humana en la entrada del campamento para proteger a sus estudiantes. El reloj marco las dos, las tres, las cuatro, las cinco de la tarde y alli no pasaba nada.

La tension se precipito a partir de medianoche, cuando los estudiantes se dispersaron del campamento y una rama de ellos ocupo el Hamilton Hall, un edificio academico del campus que lleva el nombre de Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores de Estados Unidos.

Los manifestantes bloquearon las puertas del edificio con candados

Los manifestantes bloquearon las puertas del edificio con candados y crearon barricadas con mesas de picnic metalicas, sillas de madera y cubos de basura atados con bridas de plastico. Desde dentro, cubrieron las ventanas con papel de periodico y colgaron una enorme pancarta en la que se podia leer “intifada” en rojo. En otra aparecia el rotulo “Hind’s Hall”, nombre con el que los manifestantes rebautizaron el edificio en honor a Hind Rajab, una niña palestina de seis años asesinada por las fuerzas israelies en Gaza.

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La toma del Hamilton Hall resonaba a otras protestas estudiantiles en Columbia a lo largo del ultimo medio siglo. En abril de 1965, el edificio habia sido ocupado durante las protestas estudiantiles en plena guerra de Vietnam y, en el mismo mes de 1985, volvio a ser tomado para exigir a la universidad poner fin a las inversiones indirectas en Sudafrica durante la politica racista de apartheid. Esta vez, la ocupacion duro unas 20 horas.

Tras aquella noche ajetreada, la administracion informo que nadie, aparte de los residentes y el personal esencial, podia cruzar las puertas de la universidad. La fria mañana del martes empezo inquietantemente tranquila. El campus estaba vacio, salvo por unos pocos manifestantes que dormian acurrucados en mantas a las puertas del Hamilton Hall y unos pocos residentes que entraban y salian de sus habitaciones.

Minouche Shafik: “Nos llevara tiempo sanar, pero se que podemos hacerlo juntos”

Hacia el mediodia, Ella, una estudiante judia de 18 años, salio asustada de su cuarto, desde donde la noche anterior habia visto la ocupacion. La joven, hija de migrantes israelies, dijo que la situacion en el campus era incomoda desde octubre. “Pero ahora”, agrego, “me siento muy, muy insegura”. Para Ella, las protestas habian excedido la libertad de expresion. La universidad, dijo, habia “perdido el control” de la situacion y no confiaba en que pudiera recuperarlo. Por eso se estaba empezando a plantear la opcion de cambiar de universidad. “La policia debe volver”, dijo.

Y eso fue lo que paso aquella noche del 30 de abril, dia 14 y ultimo de la acampada. A peticion de Shafik, la Policia de Nueva York volvio a irrumpir en el campus para recuperar el Hamilton Hall, desalojar el campamento y detener a otro centenar de manifestantes, acusados de violar la propiedad privada.

Mientras un grupo de agentes entraba al edificio por una ventana del segundo piso desde fuera de la universidad, usando un camion equipado con una rampa extensible, otros cientos de policias limpiaban el campus de periodistas y estudiantes de periodismo que querian –y debian– dar testimonio del operativo.

Al dia siguiente, solo habia policias en cada esquina del campus. Donde antes estaban las tiendas de campaña, solo quedaban marcas rectangulares en el cesped descolorido.

“Nos llevara tiempo sanar, pero se que podemos hacerlo juntos”, escribio la presidenta de Columbia, poco antes de encontrarse con la protesta en las puertas de su casa.

Campamento pro palestino en la Universidad de Columbia, a 23 de abril.
Campamento pro palestino en la Universidad de Columbia, a 23 de abril. — Carla Samon

Cada año, cuando se acercan los examenes finales en la universidad, los estudiantes celebran el “primal scream” (grito primario) en los alrededores de la biblioteca principal del campus. Esta vez, un centenar de estudiantes traslado la tradicion a la casa de Shafik. Alli entonaron gritos que duraron minutos y luego canticos que hoy siguen resonando como himnos en multiples calles y campus universitarios del pais: “No pararemos, no descansaremos. Divulguen. Desinvierte”.

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