«Lo unico que se ve son candados» – Pitirre
En la cooperativa Ecosol son los propios clientes quienes pesan sus productos y apuntan el costo del pedido. Algunos voluntarios colaboran limpiando, llevando las finanzas o recogiendo los encargos. Este local del barrio madrileño de Tetuan vende vegetales y productos de proximidad sin intermediarios desde el año 1999. El proyecto, explican, surge con la idea de «fomentar la implicacion y el empoderamiento» de los ciudadanos y como una alternativa a las grandes superficies.
Sin embargo, en pocas semanas podria ponerse punto y final a este proyecto con mas de 27 años de arraigo. El fondo de inversion Elix Rental Housing compro en 2024 el edificio en el que se encuentra y esta empezando a «vaciarlo», segun denuncian desde el Sindicato de Inquilinas de Madrid. El juzgado ha notificado a los mas de sesenta socios que componen la cooperativa que el proximo 29 de mayo, antes de las 12:00 horas, tendran que haber sacado sus pertenencias.
Ellos estan dispuestos a resistir. Reconocen que, en caso de bajar la persiana, seria muy complicado encontrar una alternativa en el barrio. «Donde antes habia un bar o un negocio de un vecino, ahora hay pisos turisticos», señala Celia, trabajadora de la cooperativa. Su empleo pende de un hilo, aunque no pierde la esperanza de que se encuentre una solucion.
«Al alcalde de Madrid se le llena la boca con discursos a favor de los autonomos y los negocios, pero solo esta favoreciendo la especulacion que destruye lo que dice proteger», denuncia. No es la unica que ve peligrar su economia. Los productos de Ecosol provienen de pequeños agricultores de proximidad. La familia de Cristina, con plantaciones en la Vera de Caceres, lleva mas de quince años vendiendoles arandanos, higos secos o mermelada. Aproximadamente un 15% de su produccion de kiwi acaba en las casas de los vecinos de Tetuan.
La historia de esta cooperativa es un buen ejemplo de la especulacion inmobiliaria que sufren las grandes ciudades. El antiguo propietario cedio el espacio en 2020 a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, como parte de una herencia. Esta orden religiosa, acto seguido, lo vendio a Apolo Real State S.L. De esta empresa paso a manos de la promotora Intedista y, finalmente, Elix se hizo con todo el edificio. Este fondo es una de los grandes inversores de la capital y entre sus activos se encuentra, por ejemplo, Tribulete 7, un bloque en lucha que ha denunciado a la entidad por «acoso inmobiliario».
Segun cuentan desde Ecosol, ya no queda un solo vecino en el bloque. Ellos llevan año y medio luchando por la via judicial, pero ya han agotado todas las posibilidades. «Si no encuentran otra renta mas o menos decente, esto desaparece. Y no solo son los precios, es las opciones escasean porque los estan reconvirtiendo», insiste Celia.
Goteo de cierres
Que el pequeño comercio esta desapareciendo de los cascos antiguos y areas mas turisticas ha dejado de ser una amenaza para convertirse en una realidad. Ferreterias, pescaderias y hasta mercados con decadas de historia estan dejando paso a tiendas de souvenirs.
El Sindicato de Inquilinas denuncia que es un paso mas de los fondos buitre en un proceso de gentrificacion de los barrios obreros. «Se quieren adueñar de la ciudad, pero nos pertenece a quienes la habitamos y trabajamos», dejan claro. Es algo que se lleva viendo ya años en otras zonas de Madrid, como Lavapies, Malasaña o, incluso cruzando el rio, en Puerta del Ángel, el «Brooking madrileño». En su historico mercado resisten algunas tiendas de alimentacion frente al avance de los bares y las cafeterias de especialidad.
Violeta, residente de Arganzuela, lo define como «un no parar» de cierres. «Cualquiera que de un paseito por aqui se da cuenta de que ya no es una zona de barrio, que no hay de nada, y se ha encarecido todo como si fuera, vamos, el centro de Paris en temporada alta», comenta. «Lo unico que se ve son candados, candados y candados. Las calles son hoteles».
«En Atocha, el herbolario donde ibamos se ha convertido en una inmobiliaria. Esta todo infestado de inmobiliarias, una al lado de la otra, y ahi antes habia droguerias, ferreterias… Todo esto ya no se ve, es sobrecogedor»; denuncia. Explica que el proceso de gentrificacion se ha ido extendiendo hacia las afueras. En el Barrio de las Letras, «las tiendas de siempre desaparecieron hace muchisimo tiempo». Uno de los cierres mas recientes en esta zona es el de Cafe Central, un pub de jazz que se ha tenido que trasladar de area por las subidas del alquiler. La misma suerte corrieron la libreria La Central, en Callao; o Tipos Infames, en Malasaña.

«Aqui, en mi barrio, teniamos El Buen Gusto, un restaurante chino muy famoso, que venia hasta el emerito a comer porque eran muy buenos. Pues nada, nos lo quitaron», concluye. Tambien recuerda el centro de ensayo Rompeolas, que tuvo que cambiarse de zona por los precios. Mas alla de la perdida de identidad, lamenta que, poco a poco, estan perdiendo el tejido asociativo, los lugares donde se paraban a tomar algo o las fruterias donde podian permitirse comprar a unos precios razonables. «Nos han quitado las panaderias. Quedan dos y encima son de las nuevas».
Mas alla de Madrid
Aunque algunos de los casos mas sonados se concentran en la capital, esta es una realidad que denuncian las asociaciones vecinales y de pequeños propietarios de buena parte del pais. En el Albayzin de Granada conocen de sobra lo que es dejar de escuchar el ruido de la carga y descarga de las furgonetas para dar paso a las ruedas de maletas. El proximo sabado 30 de mayo han organizado una visita guiada por el Realejo para «redescubrir los mil y un rincones sobreexplotados por el rentismo y la turistificacion sin control».
«Van a cerrar el centro de salud de Fortuny Velutti. Casa de Porras se va del Palacio del Almirante. El convento de Santa Ines, que era el centro del Albayzin, lo han vendido para hacer un hotel. Casa y Angua va a ser el primer hotel cinco estrellas del barrio», clamaba un representante de la plataforma en defensa del barrio durante un concierto de La Plazuela el pasado sabado. «Cada vez que vuelvo ha cerrado una pescaderia, una zapateria… negocios de barrio», apostillo Nitro, uno de los integrantes de la banda, minutos antes de cederle el microfono.
En el Raval, los integrantes de Metzineres han anunciado que podrian perder su local en el centrico barrio de El Raval el proximo 30 de junio. La entidad ha sido reconocida internacionalmente por su modelo de atencion a mujeres en riesgo de exclusion. Lleva nueve años utilizando este espacio como «un recurso comunitario», que garantiza cada dia «derechos basicos y cobijo» a decenas de personas.
«La presion inmobiliaria nos expulsa. No es un problema de gestion ni de recursos, es la gentrificacion, haciendo lo que hace, expulsando al tejido comunitario que sostiene la vida en el barrio. Nos resistimos a irnos sin luchar», han dejado claro.