El terremoto sacude una Venezuela en pleno intento de normalizacion bajo la tutela de Trump – Pitirre
Al menos 235 muertos, mas de 4.000 heridos y un numero todavia indeterminado de desaparecidos. Ese es el balance provisional con el que Venezuela amanecia este jueves tras el doble terremoto de 7,2 y 7,5 de magnitud que la vispera golpeo buena parte de su costa central. Se trata de la catastrofe natural mas grave que recuerda el pais en mas de un siglo. El seismo castiga, ademas, a un Estado en plena transicion: poco menos de seis meses despues de que una operacion militar estadounidense capturara a Nicolas Maduro y entregara la conduccion del pais a su hasta entonces numero dos, Delcy Rodriguez.
La presidenta encargada ha aprovechado la coyuntura para reforzar el llamado a la «unidad nacional» que repite desde enero. La catastrofe tambien ha puesto de manifiesto el realineamiento geopolitico de Caracas, que ha encontrado en Estados Unidos y en los gobiernos de la derecha de la region los envios de ayuda mas rapidos y voluminosos.
Apenas habian transcurrido unas horas desde que dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieran el centro-norte del pais cuando Rodriguez comparecia en cadena nacional, flanqueada por su hermano Jorge Rodriguez, presidente de la Asamblea Nacional, y por Diosdado Cabello, ministro del Interior y hombre fuerte del aparato partidista. Los viejos-nuevos rostros del poder en Venezuela llamaban a mantener «la union para salvar vidas».
La mayor catastrofe natural en mas de un siglo
El movimiento sismico se produjo en torno a las 18.04 hora local del miercoles (las 00.04 del jueves en la España peninsular) en el estado de Yaracuy, en el noroccidente del pais. Segun el Servicio Geologico de Estados Unidos (USGS), se trato de un «doblete sismico»: un primer temblor precursor de magnitud 7,2, con epicentro cercano a San Felipe, seguido apenas 39 segundos despues por el sismo principal, de magnitud 7,5 y a una profundidad de unos diez kilometros. La superficialidad del foco amplifico la violencia del sacudimiento, que se sintio en al menos seis estados —Caracas, Miranda, La Guaira, Aragua, Carabobo y Falcon— e incluso en la vecina Colombia. El sistema estadounidense de alerta de tsunamis llego a emitir un aviso para Aruba, Curazao, Bonaire, Puerto Rico y las Islas Virgenes, levantado poco despues.
La agencia estadounidense advierte de que «son probables numerosas victimas y daños extensos»
La magnitud del desastre llevo al USGS a activar la alerta roja de su sistema PAGER, el nivel mas alto posible y que la agencia no suele activar mas de una o dos catastrofes al año en todo el mundo. La agencia estadounidense advierte de que «son probables numerosas victimas y daños extensos». Su modelo probabilistico —una estimacion automatica, no un recuento real— otorgaba un 42% de probabilidad a que el numero final de muertos se situe entre 10.000 y 100.000; un 33% a que oscile entre 1.000 y 10.000; y hasta un 17% a que supere los 100.000. La agencia cifraba ademas las perdidas economicas en una horquilla de entre el 1% y el 7% del PIB venezolano.
El estado de La Guaira, declarado zona de desastre, concentra la mayor devastacion
El balance oficial, todavia provisional, no ha dejado de empeorar. Si en su primera comparecencia Rodriguez hablaba de 32 fallecidos y mas de 700 heridos, 24 horas despues las cifras se elevaban ya a 235 muertos y 4.300 heridos, con decenas de edificios derrumbados. El estado de La Guaira, declarado zona de desastre, concentra la mayor devastacion; en Caracas, los colapsos se concentraron en sectores como San Bernardino. El Aeropuerto Internacional de Maiquetia suspendio operaciones por graves daños estructurales, y a la treintena de replicas registradas se sumaron cortes de electricidad, telecomunicaciones y gas. El propio USGS preve una secuencia de replicas vigorosa —cifra en torno al 40% la probabilidad de un nuevo seismo de magnitud 6 o superior en la semana posterior—, de modo que el peligro dista de haber pasado para una poblacion que paso la noche a la intemperie.
Venezuela registra cada año cientos de pequeños temblores, pero un evento de esta energia no se veia desde hacia mas de un siglo. La ruptura se produjo en la misma franja de fallas de la costa norte —los sistemas de El Pilar, San Sebastian y Bocono— responsable de los grandes desastres historicos del pais: el terremoto de 1812 que, en plena guerra de Independencia, devasto Caracas y Merida y dejo, segun estimaciones, unos 30.000 muertos. Mas recientemente, en el año 1967, el pais fue golpeado por un terremoto de magnitud 6,3, que causo cerca de tres centenares de victimas en la capital.

El discurso de la «union nacional»
Los terremotos abren una nueva pagina en la convulsa y opaca politica venezolana. Rodriguez decreto el estado de emergencia nacional, suspendio las actividades no esenciales e insistio en que Venezuela saldra de la tragedia «mas fortalecida y mas unida que nunca». «Tenemos un objetivo central y esencial: salvar vidas en union nacional», escribio en sus redes.
En un mensaje difundido a traves de las redes sociales personales de Nicolas Maduro —recluido desde el 3 de enero en el Centro Penitenciario Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York—, el expresidente aseguraba que el y su esposa, Cilia Flores, elevaban sus oraciones «por cada familia afectada» y llamaba a «la union nacional, a la serenidad y al amor». Maduro, que firmo como «presidente constitucional», pidio «maxima union, maxima solidaridad y maxima accion».
El terremoto se presenta como una oportunidad para el Gobierno venezolano para profundizar en el discurso de unidad nacional que repite desde enero, cuando la detencion de Maduro dejo al chavismo sin su figura central. Es un escenario dificilmente rebatible para postergar el debate sobre unas eventuales elecciones e incluso sobre un proceso de dialogo con la oposicion que algunas figuras habian empezado a reclamar en los ultimos dias. En ese pulso, la catastrofe permite dilatar procesos de negociacion y una eventual cita con las urnas.
La derecha latinoamericana hace cola para auxiliar
La respuesta internacional ha sido inmediata y reveladora. Una de las primeras figuras en pronunciarse fue el presidente Donald Trump, quien escribio en Truth Social que los dos seismos habian dejado «un numero devastador de muertos» y que Estados Unidos estaba «preparado, dispuesto y capacitado para ayudar». El mandatario, que ordeno actuar con rapidez a todas las agencias federales, se refirio a los venezolanos como sus «nuevos y grandes amigos»; su secretario de Estado, Marco Rubio, que mantuvo una llamada con Rodriguez, anuncio el despliegue de equipos de busqueda, rescate y asistencia medica. El gesto materializa la nueva relacion entre Washington y Caracas, transformada desde enero y que ahora toma forma en una respuesta rapida y voluminosa por parte de quien el chavismo califico durante años como su enemigo sistemico.
El grueso del esfuerzo procede, precisamente, de la derecha regional. El Salvador encabeza los ofrecimientos: Nayib Bukele anuncio el envio de 300 rescatistas y paramedicos junto a 50 toneladas de equipo, medicamentos e insumos. El dominicano Luis Abinader confirmo la partida de brigadas especializadas de sus Fuerzas Armadas tras conversar directamente con Miraflores. A ellos se sumaron el ecuatoriano Daniel Noboa, el argentino Javier Milei y el chileno Jose Antonio Kast. Son, casi sin excepcion, los gobiernos mas beligerantes con el chavismo durante la ultima decada los que con mayor intensidad compiten ahora por enviar brigadas a Caracas.
La izquierda regional tambien ofrecio asistencia, aunque con un tono mas medido. El brasileño Luiz Inacio Lula da Silva expreso «profunda preocupacion y consternacion» y dijo que su pais evaluaria las medidas necesarias; la mexicana Claudia Sheinbaum ordeno preparar la ayuda solicitada bajo el lema de que «Mexico siempre es y sera solidario».

Para Caracas, cada brigada que aterriza puede leerse como un acto de reconocimiento y normalizacion del orden surgido tras la captura de Maduro; para Washington, la ocasion de exhibir que la Venezuela que ha tutelado durante medio año reingresa en el club interamericano por la puerta que el mismo abre. La ayuda humanitaria, urgente y necesaria, tiene tambien una lectura politica, y acelera la normalizacion internacional del Gobierno de Rodriguez.
El caso mas elocuente es, una vez mas, el de La Habana. El presidente cubano, Miguel Diaz-Canel, aseguro que «el personal cubano de la Salud coopera activamente en la atencion a los damnificados», en una respuesta sobria que contrasta con dos decadas de cooperacion sanitaria: desde que Chavez creara en 2003 el programa Barrio Adentro, miles de medicos cubanos atendieron a la poblacion venezolana a cambio del petroleo de la isla. Pero esa imagen choca con lo ocurrido en los ultimos meses. Bajo la politica de «maxima presion» de Trump —que considera las misiones medicas una forma de explotacion laboral al servicio de las arcas del Gobierno cubano—, varias fuentes apuntan a que esos contingentes, establecidos hace decadas en Venezuela, estaban siendo replegados de forma discreta y se hallaban ya practicamente desmantelados en el pais. El acercamiento con Washington es directamente proporcional al distanciamiento con La Habana. De hecho, el ataque del 3 de enero se saldo, con la muerte de 32 militares cubanos que protegian a Maduro.
La factura del realineamiento con Washington
El terremoto golpea a un pais que lleva medio año desmontando la arquitectura legal del chavismo para acomodarse a las exigencias estadounidenses. La Asamblea Nacional aprobo el 29 de enero una reforma de la Ley Organica de Hidrocarburos que abrio de par en par la puerta al capital extranjero, y en febrero replico el esquema con una nueva Ley de Minas que liberaliza el oro, los diamantes y las tierras raras. Ambos paises restablecieron relaciones diplomaticas, rotas desde 2019, y el Tesoro estadounidense retiro el 1 de abril a Rodriguez de su lista de sancionados. Otras multinacionales extranjeras como Repsol y General Electric han firmado acuerdos en crudo y electricidad.
El alcance de ese giro va mas alla de lo economico. La imagen que mejor lo condenso se vio el pasado 23 de mayo, cuando aeronaves militares estadounidenses sobrevolaron Caracas, llegando incluso a aterrizar en la sede de la embajada: un «simulacro de evacuacion», segun el Gobierno venezolano, un «ejercicio de respuesta militar», segun la propia mision diplomatica estadounidense. Una estampa impensable apenas unos meses antes, que ilustra hasta que punto se ha redibujado la relacion entre ambos paises.
El seismo de Yaracuy funcionara, en las proximas semanas, como una prueba de esfuerzo del orden politico venezolano nacido en enero. La catastrofe refuerza el discurso de unidad nacional y desplaza del horizonte inmediato tanto las negociaciones con la oposicion como unas eventuales elecciones. Y la ayuda extranjera —encabezada, paradojicamente, por los gobiernos que mas hostilidad profesaron al chavismo— se presenta, ademas, como una validacion internacional del mandato de Rodriguez.