asi se abre paso en una region devastada por las inundaciones – Pitirre
Cuando las inundaciones arrasaron el estado sureño brasileño de Rio Grande do Sul en 2024, causando la muerte de cerca de 200 personas y afectando a mas de dos millones, el municipio de Eldorado do Sul fue el mas afectado. Casi el 81% de la ciudad quedo inundada y sumergida, y barrios enteros se vieron obligados a reubicarse. Casi dos años despues, para muchas familias, la esperanza de quedarse y reconstruir sus vidas sigue siendo escasa.
Algunas personas, como Ursula Silva Pedroso, de 48 años, siguen viviendo en una casa declarada inhabitable tras quedar completamente sumergida. Le han aprobado un nuevo alojamiento a traves de un programa de vivienda publica, pero aun no hay fecha confirmada para su entrega.
Para Arisson Freitas, de 31 años, las opciones son aun mas limitadas. Al no encontrar vivienda dentro del programa de compensacion publica, se prepara para mudarse a mas de 130 kilometros de distancia. Su antigua casa, junto con el minimercado que regentaba con su madre, ha quedado reducida a escombros. Si bien su madre ha conseguido una vivienda en Eldorado, la mudanza separara a la familia. Han reabierto temporalmente el mercado de enfrente, pero la zona esta programada para ser evacuada debido al riesgo constante de inundaciones. «Me gustaria quedarme, pero es imposible», dijo Freitas.
Sin embargo, en uno de los pocos terrenos que se salvaron de las inundaciones, se esta construyendo un centro de datos a hiperescala. Se preve que la futura Ciudad de la IA, desarrollada por la destacada empresa tecnologica latinoamericana Scala Data Centers, se convierta en el centro de datos mas grande de America Latina. Tan solo la primera fase implica una inversion de hasta 500 millones de dolares y se estima que su coste total ascendera a 90.000 millones de dolares una vez finalizado.
En un comunicado de prensa publicado en el sitio web de la compañia, se afirma que el emplazamiento de la Ciudad de la IA de Scala «fue elegido por su probada seguridad frente a desastres naturales –incluidos los fenomenos climaticos–, su abundante suministro de energia y su capacidad inmobiliaria que permite una expansion continua durante decadas».
A poco menos de dos millas del emplazamiento propuesto para el centro de datos, una pequeña aldea indigena guarani tambien lucha por permanecer en un lugar seguro. Durante las inundaciones, la comunidad, liderada por Estevan Garai, se vio obligada a evacuar su territorio original, situado a cierta distancia. Al regresar, encontraron sus hogares destruidos. Pero los daños no fueron causados unicamente por las inundaciones. El pueblo tambien se vio afectado por las excavadoras del gobierno que trabajaban en un proyecto de ampliacion de la carretera.
Actualmente, la comunidad vive a unos tres kilometros del emplazamiento previsto para el centro de datos, por lo que no tiene garantia de que se le permita quedarse. Al preguntarle sobre su posible nuevo vecino, Estevan expreso que no sabia nada: «¿Un centro de datos? No lo sabia«.

La dificil situacion del jefe tribal refleja las preocupaciones surgidas en otros paises, donde la rapida expansion de los centros de datos ha sido acusada de marginar a las comunidades locales. Una investigacion del Environmental Reporting Collective en la India documenta el presunto desplazamiento de familias dalit de bajos ingresos —una de las comunidades mas vulnerables del pais— de su barrio en Mumbay para dar paso a un nuevo proyecto. En Tailandia, los residentes de las provincias de Chonburi y Rayong afirman haber sido mantenidos en la ignorancia sobre los proyectos urbanisticos previstos, en particular sobre su posible impacto ambiental.
Muchas comunidades indigenas de la zona afectada por el centro de datos desconocen el proyecto
Roberto Liegbott, coordinador de Cimi-Sul —una organizacion vinculada a la Conferencia Nacional de Obispos Catolicos de Brasil que defiende los derechos indigenas—, afirma que numerosas comunidades indigenas de la zona afectada por el centro de datos desconocen el proyecto. Brasil es firmante del Convenio 169 de la Organizacion Internacional del Trabajo, tambien conocido como el Convenio sobre Pueblos Indigenas y Tribales de 1989, que exige la consulta previa con los pueblos indigenas sobre proyectos que afecten a su modo de vida tradicional.

En un asentamiento cercano del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST, por sus siglas en ingles), ocho familias tambien han solicitado ser reubicadas en terrenos mas elevados. «Eldorado do Sul tiene terreno elevado y buena tierra», apunta João Francisco Morais Cardozo, tambien conocido como Tigre, del asentamiento MST. «Lo que se necesita es que el gobierno estatal compre un terreno del tamaño del centro de datos y lo ponga a disposicion del municipio para construir una universidad, un centro de salud y desarrollar un nuevo barrio». Sin embargo, el gobierno de Rio Grande do Sul no respondio a las preguntas sobre la reubicacion de las familias afectadas por las inundaciones ni sobre la situacion de la comunidad indigena.
Scala ha declarado que esta tomando medidas para «mejorar la resiliencia» de su infraestructura y mitigar el impacto de futuros desastres naturales y relacionados con el clima, incluidas las inundaciones. En su informe de sostenibilidad, la empresa afirmo que las inundaciones de 2024 demostraron como los impactos climaticos interconectados pueden afectar a zonas que anteriormente no se habian clasificado como de alto riesgo.
Segun las proyecciones del modelo elaborado por el Environmental Reporting Collective, los efectos en cadena de las lluvias y el desbordamiento de los rios impactan a varias ciudades, incluidas aquellas con baja exposicion a inundaciones. Añadio que combina la modelizacion de datos con evaluaciones cualitativas para comprender mejor las vulnerabilidades generales y los impactos indirectos. Para Estevan, sin embargo, la consulta sigue siendo la principal preocupacion. «Seria importante saber mas», comenta, en referencia a a las estrategias de resiliencia ante inundaciones. «Pero los blancos nunca hablan con nosotros».
Este reportaje se ha elaborado en colaboracion con el Environmental Reporting Collective (ERC) como parte de su serie global y colaborativa Dirty Data, que analiza los impactos humanos y medioambientales de los centros de datos. Lee la serie completa en www.dirtydata.earth.