historiadores desmontan el revisionismo franquista 90 años despues del golpe – Pitirre
El 18 de julio de 1936, el fracaso de un golpe de Estado militar contra la Republica da lugar a tres años de conflicto armado. En El holocausto español, el historiador Paul Preston cifra en 300.000 los muertos en ambos bandos en el campo de batalla. El autor cifra en unas 150.000 las victimas mortales de la represion fascista durante la guerra y la inmediata posguerra. Unos 20.000 republicanos fueron ejecutados tras el final de la contienda, a los que añade muchos mas fallecidos por hambre, enfermedades, trabajos forzados y las condiciones de las carceles franquistas. Muchos continuan ocho decadas despues en cunetas y fosas comunes.
Noventa años despues, historiadores y academicos siguen enfrentandose a aquellos que niegan los hechos tal y como ocurrieron y tratan de difundir «realidades paralelas» que distorsionan este periodo clave en la historia de España. «Es algo habitual cuando suceden masacres y atrocidades. Siempre hay alguien que se identifica con el verdugo», afirma el profesor Xabier Irujo, especialista en historia contemporanea de Euskadi y en el estudio de genocidios.
Irujo explica que, a lo largo de su carrera, se ha encontrado con dos grandes corrientes del revisionismo: el negacionismo y el reduccionismo. Ambas han estado presentes, por ejemplo, durante sus investigaciones sobre los bombardeos del bando franquista en la Guerra Civil. «¿Que suelen hacer? Reducen el numero de muertos, ocultan informacion y fuentes o tergiversan los motivos por los que se produjo cierto ataque para reducir las culpas», añade.
El historiador y politologo Alberto Reig Tapia se ha topado con estas y otras formulas: desde minimizar las consecuencias de la Guerra Civil y la dictadura a criticar «a quienes no quieren pasar pagina y se dedican a remover el pasado». «Esta ultima, una tesis profundamente equivocada porque solo se puede pasar pagina conociendo la historia. Si no se demuestra lo que paso, los hijos y nietos seguiran buscando la verdad», deja claro.
Reig Tapia es autor del libro Anti-Moa, en el que desmonta metodicamente las tesis vertidas por el pseudo historiador Pio Moa, uno de los principales precursores del revisionismo de la historia moderna de España. Este best seller de la ultraderecha se encargo a principios de los 2000 de recuperar algunos de los grandes mitos del franquismo: que la revolucion del 34 fue el verdadero origen de la guerra, que las elecciones del 36 fueron un fraude o que el colapso de la Republica fue responsabilidad exclusiva de sus dirigentes democraticos.
«Basicamente lo que hace es actualizar las justificaciones clasicas del franquismo sobre el golpe de Estado del 18 de julio. Parte de autores de la dictadura como Joaquin Aguirre, Eduardo Comin, Ricardo Cierva, Francisco Perez de Urbel… Coge las tesis de siempre y, entre comillas, las moderniza», afirma el historiador a Publico.
Iker Itoiz Ciaurriz: «No necesitan reivindicar abiertamente a Franco, les basta con diluir responsabilidades del golpe, desplazar el origen de la guerra y convertir la dictadura en una consecuencia inevitable de los errores de la izquierda»
En la misma linea, el profesor de historia moderna Iker Itoiz Ciaurriz explica que estos autores presentan sus libros como «una revision critica de una supuesta historiografia dominada por la izquierda», cuando en realidad replican sin grandes cambios toda la propaganda difundida durante el regimen franquista. «No necesitan reivindicar abiertamente a Franco, les basta con diluir responsabilidades del golpe, desplazar el origen de la guerra y convertir la dictadura en una consecuencia inevitable de los errores de la izquierda», subraya.
Este investigador diferencia cuatro etapas en la propagacion del revisionismo en España. En la Transicion queda latente la propaganda franquista en buena parte del conservadurismo –entre otros, Manuel Fraga, fundador de Alianza Popular, que culpo a la Republica en varias entrevistas del golpe de Estado–. Sin embargo, es a finales de los noventa, en paralelo con el surgimiento de los movimientos memorialistas, cuando estas corrientes «trascienden el ambito estrictamente historiografico para convertirse en herramientas de movilizacion politica y cultural». Habra otros dos momentos clave: 2007, con la primera Ley de Memoria, y 2018, con el auge de la ultraderecha y la entrada en juego de las redes sociales.
Descalificar la Republica para justificar el golpe
Los bulos sobre la Guerra Civil se remontan a los inicios del conflicto. Ya en 1936, desde el bando sublevado, se empezo a construir un relato segun el cual la Republica habia dejado de ser una democracia y era incapaz acabar con la violencia en las calles. Mas tarde, toda la historiografia oficial del regimen se pondria al servicio de esta narrativa.
Itoiz Ciurriaiz detalla las afirmaciones en las que se sustentaba: la supuesta incapacidad del Estado para mantener el orden publico, la amenaza de una revolucion comunista, el caracter ilegitimo del Frente Popular tras las elecciones de febrero de 1936 (presentadas como fraudulentas) y el asesinato de Jose Calvo Sotelo como prueba del colapso definitivo del Estado de derecho. «Sobre estas bases se justificaba el golpe de Estado de julio de 1936 como una reaccion necesaria para salvar a España de una revolucion», apostilla.
«Todos estos relatos perdieron su legitimidad academica al poco de restablecerse la democracia. En ese momento la Republica pasa a interpretarse como una democracia de entreguerras sometida a profundas tensiones politicas y sociales, pero plenamente democratica». añade.
Xavier Irujo: «De los 2.042 bombardeos que hubo en Euskadi desde el 22 de julio de 1936 hasta 1937, mas del 90% los ordeno el ejercito franquista»
Junto con este argumentario, pensado para reducir las responsabilidades entorno al golpe militar, mas tarde se desarrolla una narrativa centrada en la «equivalencia». Es aqui cuando surgen los repetidos discursos que hablan de una guerra fraticida o entre hermanos. El objetivo no era argumentar que la violencia ejercida por republicanos y franquistas fuese similar. En este caso, los datos demuestran que no fue asi y que la mayor parte de las muertes las perpetro el bando sublevado.
«De los 2.042 bombardeos que hubo en Euskadi desde el 22 de julio de 1936 -cuando se registra el primero- hasta 1937, con su caida en manos franquistas, mas del 90% los ordeno el ejercito franquista», subraya el historiador Xavier Irujo. Nada de esto, insisten los historiadores, niega la existencia de matanzas y actos de violencia a ambos lados del frente de batalla.
«¿Por que atacan la Republica? porque es la representacion de la democracia y yo creo que quienes defienden estas posturas, en el fondo, no son democratas. No admiten que haya alternancia de poderes, no entienden que pueda gobernar la izquierda. No han superado todavia el gusto de la victoria en tiempos de guerra», asi de critico es Reig Tapia.
Ante la duda de a quien le interesa reescribir la historia, Itoiz Ciurriaiz lo tiene claro: «Reconocer plenamente que el franquismo nacio de un golpe de Estado contra un regimen constitucional, que practico una represion sistematica y que excluyo durante decadas a una parte de la sociedad obliga a revisar no solo el pasado, sino tambien la continuidad de determinadas elites, patrimonios, simbolos y relatos familiares. Por ello, la equiparacion entre la Republica y la dictadura cumple una funcion defensiva: si ambos bandos fueron igualmente antidemocraticos y responsables de la violencia, el franquismo deja de aparecer como una ruptura ilegitima y puede presentarse como una respuesta, quiza excesiva, pero comprensible, ante el caos y la amenaza revolucionaria».

En esta misma linea, Matilde Eiroa San Francisco, catedratica de Historia Contemporanea en la Universidad Carlos III de Madrid, cree que «solo hay que investigar un poco el pasado de gran parte de los actuales lideres conservadores» para entender porque hay a ciertos sectores a los que les interesa mantener vivos los falsos mitos franquistas de la historia reciente de España.
Lorena Ortiz: «Un ejemplo claro es la insistencia en que el pasado ya esta cerrado y que hablar de el solo hace ‘daño’. Este argumento lo escuchamos en las derechas españolas, pero tambien en el discurso de la AfD sobre su pasado nazi»
La catedratica recuerda que en las ultimas decadas se ha avanzado mucho en desvelar los origenes y motivos del golpe y que quienes persisten en las versiones tergiversadas de la historia «tienen objetivos unicamente politicos»: «Se ha demostrado el protagonismo de los monarquicos en la conspiracion, a quienes se sumaron carlistas, falangistas y militares. Hemos avanzado mucho tambien en lo referente a la participacion internacional desde el origen de la guerra hasta su final. No es posible desmontar los resultados de estas investigaciones a la luz de los documentos nacionales e internacionales«.
El revisionismo crece con fuerza aupado por los ultras
Lorena Ortiz Cabrero, historiadora y politologa, ha centrado gran parte de sus estudios en la memoria historica y el auge de la extrema derecha. De acuerdo a su analisis, las posturas reaccionarias contra la memoria historica son una tendencia en auge desde hace algo mas de una decada. «Lo mas peligroso es que no se trata de un fenomeno aislado, sino de un movimiento con fuertes vinculos internacionales. Lo vemos en la colaboracion entre Abascal y Meloni, que se han apoyado mutuamente en campañas electorales y equiparan lo que llaman las ‘leyendas negras’ de España y de Italia. Lo vemos tambien en Trump, Farage o Milei», apunta. Estos lideres llevan tiempo repitiendo esloganes sobre hacer que sus respectivos paises vuelvan a ser grandes de nuevo (variantes del lema trumpista Make America great again).
Esta «internalizacion ideologica» favorece la expansion de un repertorio de argumentos facil que cada partido adapta a su contexto nacional: «Un ejemplo claro es la insistencia de que el pasado ya esta cerrado y que hablar de el solo hace ‘daño’. Este argumento lo escuchamos en las derechas españolas, pero tambien en el discurso de la AfD sobre su pasado nazi», explica la experta.
En todo este contexto, las redes sociales han tenido un papel decisivo. Coinciden los historiadores consultados en que, en el momento actual, no cambian tanto los discursos como la forma en la que llegan a las nuevas generaciones. Todos ellos sienten que en la ultima decada ha aumentado la radicalidad y se ha perdido cierto «respeto» hacia las voces de autoridad.
«Hay una polarizacion mas acusada en los ultimos años. Gente no experta habla del pasado sin saber sobre los hechos. Se opina de un modo muy visceral, con poco rigor y mucho desconocimiento. El interes parece residir en deslegitimar a los gobiernos de izquierda, no en construir un pasado lo mas cercano posible a los hechos probados», lamenta Matilde Eiroa.
Esta catedratica es experta en el estudio de la difusion de la memoria historica en entornos digitales. Bajo su punto de vista, el anonimato de las redes sociales facilita la propagacion de bulos historicos. «Las cuentas especializadas en franquismo son escasas en comparacion a las de memoria, pero predominan perfiles particulares y de grupos ultras que manipulan datos e imagenes para exhibir la dictadura como un periodo pacifico y de prosperidad», sostiene.