Lula y Milei trasladan la guerra fria latinoamericana al Mercosur – Pitirre
Javier Milei viajo a Brasil, pero no para reunirse con el Gobierno del principal socio comercial de Argentina. El presidente argentino participo en São Paulo en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y utilizo el acto para cargar contra Luiz Inacio Lula da Silva y las instituciones brasileñas.
La respuesta de Brasilia supero el intercambio habitual de declaraciones. El Gobierno brasileño llamo a consultas a su embajador en Buenos Aires y convoco al representante diplomatico argentino para pedir explicaciones. El episodio elevo una relacion personal inexistente a una crisis entre los dos Estados con mayor peso politico y economico de Sudamerica.
La disputa no se limita a la hostilidad entre dos dirigentes situados en polos ideologicos opuestos. Detras de las descalificaciones aparece una divergencia sobre el lugar que deben ocupar Argentina, Brasil y el Mercosur en un escenario internacional marcado por el regreso de Donald Trump, la expansion economica de China y la competencia entre las grandes potencias.
Brasil pretende conservar margen para negociar con distintos actores sin quedar subordinado a ninguno. Milei ha convertido la cercania con Trump y con las derechas radicales internacionales en uno de los elementos centrales de su politica exterior. La crisis bilateral expone, por tanto, dos proyectos incompatibles para organizar la region.
Milei convierte Brasil en otro frente de su batalla cultural
La presencia de Milei en el acto de Flavio Bolsonaro supone un salto respecto a sus anteriores enfrentamientos con Lula. El presidente argentino no se limito a expresar una preferencia politica desde Buenos Aires, sino que intervino en el inicio de la campaña de uno de los principales adversarios del Gobierno brasileño.
El candidato bolsonarista presento el respaldo de Milei, del primer ministro israeli, Benjamin Netanyahu, y de otros referentes conservadores como una demostracion de apoyo internacional. El argentino aparecio asi no como representante institucional de un pais vecino, sino como miembro de una red politica que comparte candidatos, discursos y adversarios.
Esta forma de actuar diluye la separacion entre politica exterior y militancia partidista. En la diplomacia convencional, los gobiernos mantienen relaciones con otros Estados con independencia del signo politico de sus presidentes. Milei introduce otra logica: sus aliados prioritarios son los dirigentes ideologicamente proximos, aunque esten en la oposicion, y sus adversarios son los gobiernos progresistas, aunque administren paises esenciales para Argentina.
El problema no reside unicamente en que Milei apoye a un candidato extranjero. Su intervencion se produce en unas elecciones en las que Lula y el bolsonarismo vuelven a representar dos concepciones enfrentadas de la democracia brasileña. Jair Bolsonaro permanece apartado del poder tras su implicacion en el intento de revertir el resultado electoral de 2022, mientras su hijo trata de conservar su legado politico.
La diplomacia brasileña multiplica sus alianzas
La politica exterior de Lula no consiste en sustituir la influencia estadounidense por una dependencia de China. Brasil intenta diversificar sus relaciones comerciales y diplomaticas para reducir la capacidad de cualquier potencia de condicionar sus decisiones.
Brasilia mantiene su participacion en los BRICS, refuerza los vinculos con Pekin y reivindica el papel del llamado Sur Global, pero tambien impulsa acuerdos con Europa, Asia y otras economias occidentales. El objetivo es utilizar el tamaño de Brasil y el peso conjunto del Mercosur para negociar desde una posicion de mayor autonomia.
El acuerdo de asociacion entre la Union Europea y el Mercosur, firmado en enero de 2026 tras decadas de negociaciones, encaja en esa estrategia. Tambien lo hacen las conversaciones con Corea del Sur y el interes brasileño por avanzar en una relacion comercial entre el bloque sudamericano y China.
Brasil no plantea una eleccion excluyente entre Washington y Pekin. Su estrategia consiste en relacionarse con ambos, ampliar mercados y evitar que un alineamiento automatico limite sus opciones. Un analisis del Centro Brasileño de Relaciones Internacionales define esta orientacion como una politica de alianzas multiples, reforzada por la vuelta de Trump a la Casa Blanca y por el aumento de las tensiones comerciales.
La respuesta de Lula a los nuevos aranceles estadounidenses refleja ese planteamiento. El presidente brasileño ha rechazado las presiones de Washington, pero ha mantenido abierta la posibilidad de negociar. Brasil pretende preservar la relacion con Estados Unidos sin aceptar que esa relacion determine sus vinculos con China o su politica regional.
Milei alinea Argentina con Trump y Netanyahu
La estrategia de Javier Milei parte de criterios distintos a los de Brasil. El presidente argentino ha situado la relacion con Estados Unidos, la cercania con Donald Trump y el respaldo al Gobierno de Benjamin Netanyahu en el centro de su proyeccion internacional. No presenta esos vinculos unicamente como asociaciones diplomaticas, sino como la pertenencia a un bloque politico enfrentado al progresismo, al multilateralismo y a buena parte de los organismos regionales.
La relacion con Netanyahu ocupa un lugar especialmente visible. Milei ha convertido a Israel en uno de sus aliados prioritarios, ha defendido publicamente la actuacion del Ejecutivo israeli y mantiene su compromiso de trasladar la Embajada argentina a Jerusalen. Durante su visita de abril de 2026, ambos mandatarios anunciaron los llamados Acuerdos de Isaac, una iniciativa destinada a ampliar la cooperacion entre Israel y paises del continente americano.
El vinculo tambien tiene una dimension ideologica. Milei identifica el apoyo a Israel con la defensa de los valores occidentales y judeocristianos, una formulacion habitual en las nuevas derechas internacionales. Esa posicion lo aproxima a Netanyahu y a Trump, pero tambien reduce la distancia entre las decisiones diplomaticas del Estado argentino y las preferencias personales y politicas de su presidente.
La coincidencia de ambos dirigentes en el lanzamiento electoral de Flavio Bolsonaro mostro el alcance de esa red. El candidato brasileño presento los apoyos de Milei y Netanyahu como avales internacionales de su proyecto, junto al legado politico de Jair Bolsonaro. No se trata necesariamente de una organizacion formal o coordinada, sino de una convergencia entre lideres que comparten adversarios, discursos y una concepcion similar de las alianzas internacionales.
Milei ha tratado asi de convertir Argentina en uno de los principales apoyos latinoamericanos de un eje compuesto por Washington, el Gobierno israeli y las derechas radicales de la region. Esa red comparte posiciones economicas distintas, pero coincide en la oposicion a las izquierdas, las politicas climaticas, determinadas instituciones supranacionales y los limites impuestos por los acuerdos multilaterales.
La diferencia con Lula da Silva no es unicamente ideologica. Tambien afecta al funcionamiento de las relaciones internacionales. Brasil intenta utilizar su peso economico para negociar con distintos centros de poder. Milei confia mas en las relaciones bilaterales, la afinidad personal entre mandatarios y la division del escenario internacional entre aliados y adversarios.
Este modelo puede proporcionar respaldo politico y financiero en momentos determinados, pero reduce el margen argentino para equilibrar sus relaciones. La cercania con Washington y Jerusalen condiciona la posicion de Buenos Aires ante China, Brasil y los organismos regionales, aunque esos actores sigan siendo fundamentales para la economia argentina.
El Mercosur como campo de batalla
La divergencia entre Lula y Milei encuentra su principal escenario en el Mercosur. El bloque fue construido alrededor de la cooperacion entre Brasil y Argentina, pero sus dos mayores economias discrepan ahora sobre la funcion que debe desempeñar.
Para Brasil, el Mercosur multiplica su capacidad negociadora. Un mercado regional mas amplio permite afrontar conversaciones comerciales con la Union Europea, China, Corea del Sur o Canada desde una posicion mas favorable. Brasilia tambien considera el bloque una herramienta de estabilidad politica y una base para su liderazgo sudamericano.
Milei percibe sus normas como una restriccion. Su Gobierno reclama mayor libertad para alcanzar acuerdos bilaterales y cuestiona la obligacion de mantener una politica comercial comun. Desde esta perspectiva, el bloque puede convertirse en un obstaculo para una apertura unilateral o para un entendimiento preferente con Estados Unidos.
La discusion no es administrativa. Una flexibilizacion amplia alteraria el funcionamiento del Mercosur y reduciria la capacidad de sus miembros para negociar conjuntamente. Tambien podria provocar que las mercancias procedentes de paises con acuerdos bilaterales entrasen en el mercado regional a traves del socio con menos barreras.
La contradiccion es que Milei necesita el Mercosur al mismo tiempo que cuestiona sus fundamentos. Argentina se beneficia del acceso al mercado brasileño, especialmente en sectores industriales que no disponen de alternativas inmediatas. El Gobierno argentino puede reclamar autonomia comercial, pero no puede ignorar los costes de debilitar el espacio economico en el que operan numerosas empresas del pais.
Brasil, el socio al que Milei no puede sustituir
Brasil no es un socio intercambiable para Argentina. La cercania geografica, las cadenas industriales compartidas y el volumen del comercio bilateral han construido una dependencia que no desaparece por una decision presidencial. En 2025, los intercambios entre ambos paises rondaron los 31.200 millones de dolares, con un peso destacado de la industria automovilistica.
Las plantas argentinas y brasileñas forman parte de redes de produccion integradas. Vehiculos, piezas y componentes atraviesan la frontera varias veces durante el proceso industrial. Una crisis prolongada puede retrasar inversiones, elevar costes y debilitar sectores que ya afrontan la competencia de productores extrarregionales.
La dependencia, ademas, no es completamente simetrica. Brasil dispone de una economia mayor, un mercado interior mas amplio y mas capacidad para diversificar socios. Argentina esta mas expuesta a las consecuencias de una degradacion de la relacion bilateral.
Ese desequilibrio explica que las estructuras administrativas hayan seguido funcionando pese a la ruptura entre los presidentes. La cooperacion aduanera, empresarial y judicial no se ha detenido. Brasil tambien ha evitado por ahora dejar sin direccion permanente su embajada en Buenos Aires.
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